AJIMEZ     2013
Todas las fotografías de José Antonio Palomo


 


 
ENERO

A lo largo de la historia, el hombre ha utilizado los recursos naturales que le ofrecía el medio, dándoles un uso como materia prima para producir, elaborar, construir... Las rocas, por ejemplo, fueron utilizadas desde los inicios de la cultura sedentaria para la construcción de edificios, sustitutos de los hábitats en cueva. Pero esos materiales también han servido para plasmar otras manifestaciones que iban mucho más allá de la mera función doméstica. Así, encontramos objetos elaborados por el hombre, dando forma a rocas naturales, como en estos dos ejemplos. El granito adopta aquí una función simbólica, delimitadora del territorio de los grupos humanos que erigen estas construcciones, que hoy valoramos también como auténticas obras de arte.

Izquierda: Menhir da Meada (Fregesia de Póvoa e Meadas, concelho de Castelo de Vide, Portugal). Neolítico.

Derecha: ejemplares de verraco, reubicados en la plaza de Villanueva del Campillo (Ávila). Edad del Hierro.


 

 FEBRERO

El paisaje, en continuo cambio, es el resultado del efecto de las fuerzas internas y los agentes externos que contribuyen a la creación y modelado del relieve. 

A la izquierda, paisaje  de Las Villuercas, ejemplo de relieve apalachense. Este tipo de paisaje se forma sobre un relieve montañoso herciniano, arrasado y aplanado por la erosión, que experimenta un posterior levantamiento que reactiva la erosión. Esta actúa de forma diferencial y crea un relieve formado por la alternancia de crestas y valles. Las crestas, formadas en los estratos duros (cuarcitas), son sierras largas, paralelas entre sí y de altitud similar, y se encuentran separadas por valles abiertos por la erosión en los materiales blandos (pizarras).

A la derecha, paisaje de la Sierra de San Pedro, ejemplo de relieve granítico. Este tipo de paisaje se encuentra en áreas silíceas, con predominio de rocas antiguas de la era precámbrica y primaria, como el granito, cuya erosión genera distintos tipos de relieve. En este caso, las diaclasas (fracturas) perpendiculares generan formas globulares (bolas), formando berrocales.

 
 
 MARZO

El río Guadiana, compartido por los territorios español y portugués, presenta una gran variedad de paisajes y dinámicas. A lo largo de sus 744 km recorre la submeseta sur de este a oeste, quiebra después su cauce a la altura de la ciudad de Badajoz y se dirige hacia el sur hasta desembocar en el Atlántico.

En tierras portuguesas se pueden encontrar espectaculares paisajes, como el del Pulo do Lobo (izquierda), en el norte del Parque Natural do Vale do Guadiana. En este "salto del lobo" (por donde se cuenta cruzaban los lobos de un salto el río) las aguas del Guadiana se estrechan y braman, cayendo por una cascada de 20 m de altura. En esta región de Alentejo, el Guadiana se encajona en el zócalo herciniano, con materiales primarios metamórficos, como las pizarras, las grauvacas y los conglomerados. Aguas abajo de Mértola el Guadiana hace de frontera hispanolusa y el cauce se abre y sosiega, ofreciendo luminosos amaneceres (derecha).

 

 
 ABRIL

En zonas de montaña, y particularmente en áreas de suelos pobres y escasos, es frecuente que los medios de subsistencia se limiten a una agricultura de autoconsumo. Debido a la fuerte pendiente de las laderas y al predominio de suelos raquíticos, en la comarca cacereña de Las Hurdes son habituales los tradicionales bancales de escalonamiento, que consisten en la construcción de muros de piedra, extraídas del propio terreno, limpiando así la pequeña parcela de cultivo. De este modo se logran superficies planas aptas para el cultivo. Habitualmente estos bancales se localizan junto a las aldeas (fotografía de la izquierda), pero en ocasiones pueden prepararse también pequeñas parcelas, destinadas al cultivo de árboles frutales, en lugares realmente abruptos y de muy difícil acceso (fotografía de la derecha).
 
 
 MAYO

La dehesa es un ecosistema antrópico, cuyo origen podría remontarse hasta tiempos neolíticos, si bien fue durante la Edad Media cuando se extendió por gran parte de la Península Ibérica. Este sistema de manejo y explotación del medio natural permite múltiples aprovechamientos de carácter agrícola, ganadero y forestal, a la vez que logra mantener una amplia biodiversidad faunística y vegetal. Los cambios profundos de las últimas décadas han propiciado problemas relacionados con el abandono, la sobreexplotación forestal, la sobrecarga ganadera o la mecanización de las tareas. Estos múltiples factores están impidiendo la renovación y regeneración del arbolado propio del sistema (encinas y alcornoques principalmente), que además se ha visto afectado desde la década de 1980 por la denominada "seca".
La encina La Terrona (foto de la izquierda), en Zarza de Montánchez (Cáceres), es un árbol singular de Extremadura, cuyo aspecto actual puede ser una metáfora de la situación general de la dehesa. A pesar de la visión del paisaje adehesado (foto de la derecha) que todavía hoy puede contemplarse, la ausencia de arbolado nuevo y el inadecuado manejo pueden condenar a la dehesa a la desaparición.

 
 
 JUNIO

La basílica Casa Herrera (a la izquierda), en las proximidades de Mérida (Badajoz), es una de las construcciones cristianas conocidas más antiguas de la Península Ibérica, pues se data hacia finales del siglo V o principios del VI. Según sus excavadores es un ejemplo de la colonización de las zonas rurales por las edificaciones religiosas cristianas, debiendo tratarse de un gran centro religioso que atendía a una población numerosa diseminada por el campo, y muy probablemente existía todo un complejo monástico en torno a la basílica. Presenta como característica más destacada dos ábsides enfrentados.
A finales del siglo VII o principios del VIII se construyó Santa María de Melque (a la derecha), en un entorno rural próximo a San Martín de Montalbán y relativamente cercano a Toledo, capital del reino visigodo. Del conjunto de edificaciones monásticas destaca la iglesia, uno de los monumentos religiosos más sobresalientes y mejor conservados de la Alta Edad Media en la Península Ibérica. De técnica constructiva tardorromana, probablemente su ejecución se paralizó con la llegada de los musulmanes, aunque sería terminada por la comunidad mozárabe.

 
 
 SEPTIEMBRE

Izquierda: Los ecosistemas fluviales sufren múltiples problemas, como los asociados a la alteración de su biocenosis. Uno de los casos más llamativos en el río Guadiana es la extraordinaria dispersión que ha mostrado la especie Eichhornia crassipes, conocida como camalote o jacinto de agua. Se trata de una planta acuática originaria de las regiones cálidas de América del Sur. Debido a su potencial colonizador y constituir una amenaza grave para las especies autóctonas, los hábitats o los ecosistemas, está incluida en el Catálogo Español de Especies exóticas Invasoras (Real Decreto 1628/2011), estando prohibida en España su introducción en el medio natural, posesión, transporte, tráfico y comercio.

Derecha: En la primavera de 2013 el caudal del río Guadiana sufrió una enorme crecida debido a las lluvias torrenciales durante los días precedentes. A pesar de la existencia de una serie de embalses de gran capacidad aguas arriba de Mérida, la ciudad se vio afectada por la crecida, poniéndose en evidencia la capacidad previsora y de gestión de los recursos hídricos en la cuenca del río Guadiana. Los daños producidos por esta crecida fueron notables sobre los campos de cultivo y las infraestructuras próximas al cauce.

 

 
 OCTUBRE

En el inicio del otoño llegan hasta la Península Ibérica los primeros frentes desde el Atlántico, refrescando el ambiente, o tal vez, como ha ocurrido este año, las precipitaciones sean escasas y vengan acompañadas de temperaturas suaves, pues las masas de aire que se adentran hacia el interior proceden del suroeste.

Los llanos de Cáceres (fotografía de la izquierda) reciben esas primeras precipitaciones, más intensas donde la orografía del terreno favorece el desarrollo de nubes, como es el caso de la Sierra de san Pedro, que se recorta en el horizonte. En este espacio natural y en otros numerosos parajes de Extremadura, los ciervos inician entonces sus escarceos reproductivos, dejando escuchar por montes y dehesas su típico y sonoro reclamo: la berrea.


 

Fotografía de AHERCA 
 NOVIEMBRE
La sierra de la Culebra es un conjunto montañoso ubicado en el noroeste de la provincia de Zamora (Castilla y León), limitando con Portugal. Aunque se trata de un espacio protegido aún está pendiente su catalogación, si bien una buena parte ha sido declarada LIC (Lugar de Interés Comunitario) y Reserva Regional de Caza. Gracias a la abundancia de especies cinegéticas, como ciervo, corzo o jabalí, el lobo ibérico (Canis lupus signatus) encuentra aquí uno de los más destacados enclaves de Europa occidental, pues alcanza densidades de entre 30-60 parejas. Otro factor favorable para el lobo en estos parajes es la existencia de un paisaje de tipo mosaico, con manchas de roble, castaño y pino, además de espesos brezales y bosques de galerías, alternándose con zonas de cultivo y pastizal.

El lobo es una especie que puede ser cazada al norte del río Duero, pero las poblaciones al sur de este límite están protegidas y catalogadas en peligro de extinción. En los últimos años se viene detectando una lenta pero paulatina dispersión del lobo por el centro peninsular, alcanzando ya distintos puntos del Sistema Central.

 

 
 DICIEMBRE
La grulla común (Grus grus) es una de las especies orníticas emblemáticas de Extremadura, donde pasa los meses de invernada, tras desplazarse desde sus zonas de cría en el norte de Europa. En la península Ibérica se distribuye en áreas de dehesa y cultivos como arrozales y maizales, donde aprovecha amplios recursos. En la dehesa arbolada comparte hábitat con las cabañas ganaderas, donde entra en competencia principalmente con la cría de porcino ibérico extensivo.